Por Ana Paola Martínez de la Ossa, periodista

Oriunda de Córdoba, Argentina, ha dedicado su vida a una iniciativa que busca tender puentes a través de la palabra. Le apasiona la historia, la literatura, el turismo, la idiosincrasia de su Córdoba y, en especial, “hermanar” territorios mediante la cultura.

Paz Casas Nóblega es comunicadora y escritora argentina. Con su amplia experiencia como gestora de proyectos de cooperación cultural internacional, dirige Hermanamientos Editora, un proyecto que ya ha logrado difundir las tradiciones de localidades en diversos países, y nuestra Córdoba, la colombiana, forma parte de esa historia.

Oriunda de Córdoba, Argentina, ha dedicado su vida a una iniciativa que busca tender puentes a través de la palabra. Le apasiona la historia, la literatura, el turismo, la idiosincrasia de su Córdoba y, en especial, “hermanar” territorios mediante la cultura. Para ello investiga, abre caminos y documenta memorias de distintos rincones del mundo.

En www.hermanamientosliterarioseditora.com, Paz reúne las producciones y trabajos periodísticos que desarrolla desde tres líneas de acción: vinculaciones institucionales con otros países, productos de comunicación (como libros y páginas web) y eventos culturales.

A propósito de ese valioso trabajo y de la manera en que este también toca nuestra región, compartimos una amena conversación con ella.

¿Qué te inspiró a poner en diálogo a las diversas Córdobas del mundo?

En Hermanamientos Editora realizamos producciones digitales para la difusión de contenidos de turismo y cultura de ciudades de todo el mundo, damos a conocer la identidad local y tendemos puentes entre localidades. Buscamos promover intercambios culturales, generar alianzas y fomentar el trabajo cooperativo.

Con la idea de reunir ciudades con igual denominación en Iberoamérica, impulsamos un proyecto que pone en diálogo aspectos de la idiosincrasia, la cultura, la historia y el turismo de ciudades homónimas.

Las Córdobas del mundo (2018) fue la primera producción de unión de ciudades, de la que surgieron encuentros, conversatorios, convenios de cooperación cultural internacional y tres publicaciones digitales: Las Córdobas de Iberoamérica, el concurso de crónicas culturales Las Córdobas del mundo y De Córdoba a las Córdovas. Un viaje para el asombro.

Hasta ahora se han identificado ocho lugares llamados Córdoba en países de habla hispana, todos escritos con “b”. Se ubican en Argentina, México, Venezuela, Colombia y España. Dos son provincias (la argentina y la española), una es un departamento en Colombia y cinco son municipios ubicados en Veracruz (México), Táchira (Venezuela) y en los departamentos colombianos de Quindío, Bolívar y Nariño, además de dos corregimientos en Buenavista y Valle del Cauca (Colombia).

¿Cuáles son los vínculos que identificaste entre la Córdoba de tu país (Argentina) y las otras Córdobas del mundo?

La provincia de Córdoba, donde vivo, es la segunda más grande de la Argentina, tiene 3.978.984 habitantes. Su territorio, de 168.864 km², combina llanuras, sierras y valles. El interior es pujante por su desarrollo agropecuario e industrial, y a la vez mantiene vivas las tradiciones de sus pueblos en un entorno de bellos paisajes serranos.

Córdoba fue la primera ciudad fundada con este nombre en América Latina, el 6 de julio de 1573, por Jerónimo Luis de Cabrera, quien la llamó “Córdoba de la Nueva Andalucía” en homenaje a la ciudad española. Su capital, también llamada Córdoba, es cosmopolita y se ha consolidado como polo cultural y académico gracias a su histórica Universidad Nacional, fundada en 1613 —la primera de Argentina y la segunda de Latinoamérica—. Además, la Manzana Jesuítica y el Camino de las Estancias Jesuíticas fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000.

En cuanto al nombre, suele creerse que todas las ciudades llamadas Córdoba lo deben a la homónima española, pero no es así. La única que lleva ese nombre en homenaje a la andaluza es la argentina. La Córdoba de Veracruz (México) recuerda a su fundador, el virrey Diego Fernández de Córdoba, mientras que las Córdobas de Colombia y Venezuela honran al general José María Córdova, héroe de la independencia.

Existen además coincidencias llamativas: las tres capitales de provincia llamadas Córdoba están atravesadas por un río —el Suquía en Argentina, el Guadalquivir en España y el Sinú en Colombia—, y la ciudad de Córdoba en Bolívar (Colombia) también es ribereña, pues se ubica a orillas del río Magdalena.

Los habitantes de Córdoba en Argentina, España, México y Colombia comparten el mismo gentilicio: “cordobeses”. Y tanto argentinos, como españoles y colombianos son reconocidos por su característico sentido del humor. En el caso de Argentina y España, también los identifica una forma particular de hablar, con tonada cantada y la omisión de algunas “eses”.

Finalmente, otro rasgo común entre varios de estos territorios es su entorno montañoso, sus tierras fértiles y el desarrollo agropecuario. Tres de ellas —la venezolana, la mexicana y la del Quindío en Colombia— se distinguen, además, por estar insertas en reconocidos paisajes cafeteros.

¿Cómo fue el proceso de recopilación de crónicas culturales que dio origen al libro?

En 2018, Hermanamientos Editora inició una colección de libros digitales. La colección se llamó Las ciudades hermanas de Córdoba. El primer título de la colección Las Córdobas de Iberoamérica reunió información histórica, cultural y turística de cada una, pensado como un libro de interés general.

En 2020, Hermanamientos Editora lanzó una convocatoria dirigida a periodistas, escritores y estudiantes de carreras afines para participar del concurso de crónicas culturales Las Córdobas del mundo. Las crónicas debían narrar la cultura e identidad de cada Córdoba desde la perspectiva de sus habitantes, contada en primera persona.

¿Qué participación tuvo la Córdoba colombiana en tu libro original Las Córdobas del mundo? ¿Cuántas crónicas se presentaron o fueron seleccionadas?

Esta Córdoba tuvo una destacada participación, con once crónicas publicadas en el sitio web:

De estas, el jurado seleccionó tres:

  • Córdoba, región colombiana que sorprende con su cultura – Antonio Mora Vélez
  • Una difícil pregunta – José Armando Benítez Tuirán
  • El sombrero vueltiao – Martha Teresa Buitrago Aceros

¿Qué percepciones culturales o identitarias destacadas emergieron de esa Córdoba colombiana?

La Córdoba de Colombia es la segunda más grande de sus homónimas y cuenta con una vasta riqueza natural: paisajes montañosos, playas, ciénagas, parques ecológicos y ríos. Es, además, una potencia agropecuaria de gran escala.

Esta Córdoba destaca por su tradición artesanal: allí viven artesanos en resguardos indígenas que elaboran el tradicional sombrero vueltiao, símbolo nacional, y también celebra manifestaciones culturales como el Festival del Porro.

Su capital se ubica entre las estribaciones de la cordillera de los Andes y la llanura del Caribe, y es la única Córdoba que tiene salida al mar.

¿Consideras que la inclusión de la Córdoba colombiana aportó una mirada particular al conjunto de las Córdobas? 

Sí, fue una verdadera revelación, pues se conocía mucho de la Córdoba española, la más antigua de todas y la de Argentina, por tener lazos históricos y por sus convenios de hermanamientos. Pero la Córdoba de Colombia nos sorprendió por su riqueza natural, cultural y de tradiciones ancestrales.

¿Se contribuyó desde Córdoba, Colombia, a la difusión de esta obra? ¿Fue lo que esperabas o aún falta?

Los colegas periodistas contribuyeron significativamente a la difusión e incluso me conectaron con personas clave, como historiadores, docentes y otros colegas. Con el Estado gestioné durante cinco años distintos aspectos del proyecto, incluyendo difusión, apoyo económico y presentaciones en el departamento.

Logré que se firmara un Acuerdo de Promoción Cultural entre la Gobernación de Córdoba (Colombia) y su par en Córdoba, Argentina, con el objetivo de justificar recursos económicos. Sin embargo, no se concretaron apoyos para la edición de libros, el desarrollo de eventos culturales locales ni para cubrir mis costos de traslado.

¿Cómo, como periodista, escritora y editora, has percibido la recepción de las distintas Córdobas y qué aprendizajes o oportunidades ha descubierto?

La recepción ha sido muy positiva. Se ha logrado instaurar la marca “Las Córdobas del mundo” y establecer vínculos entre todas.

Los aprendizajes estuvieron relacionados con el intercambio cultural, por ejemplo a través del Encuentro Académico y Cultural que realizamos en la Universidad de Córdoba, España, en 2023.

La oportunidad que descubrí es que esta marca puede potenciarse hacia otros caminos de cooperación: académicos y comerciales, e incluir otras localidades llamadas Córdova con “v”.

¿Tienes planeado realizar actividades educativas, literarias o culturales vinculadas con Colombia u otras Córdoba?

Siempre estoy gestionando posibilidades. Así como logré realizar el Encuentro en la Universidad de Córdoba, España, la intención es organizarlo en alguna otra sede en el futuro.

El año pasado fui invitada a la Feria del Libro de Montería para presentar el proyecto, pero por cuestiones políticas ajenas a mi persona, no se pudo concretar dicha invitación y por ende, mi viaje.

¿Qué mensaje te gustaría transmitir a los jóvenes lectores de esas Córdobas?

El desafío de la editorial es continuar uniendo ciudades, para que el público general pueda conocer de manera didáctica, visual y entretenida la cultura de otros países.

Pero nuestra apuesta también está en escribir libros para niños y niñas, narrando la historia de cada Córdoba de forma pedagógica y cercana.

¿En qué fase está ahora el proyecto Las Córdobas del mundo?

El próximo mes se publicará el libro digital De Córdoba a las Córdovas. Un viaje para el asombro. Se trata de una publicación gratuita, como las anteriores, bilingüe (español-inglés), que reúne a 18 localidades llamadas Córdova ubicadas en Estados Unidos, Canadá, Filipinas y América Latina.

Estas localidades comparten el nombre, aunque no la misma grafía ni idioma. El libro celebra la diversidad y los lazos invisibles que conectan a todas estas “Córdovas” a través de un nombre común.