Estudiantes de dos escuelas separadas por miles de kilómetros participaron del primer encuentro virtual de Mi Córdoba se llama como la tuya, una propuesta de la Red Internacional de las Córdobas del Mundo que promueve el conocimiento mutuo entre niños de territorios unidos por un mismo nombre.
El jueves 3 de septiembre, estudiantes de cuarto grado del Centro Educativo Domingo Faustino Sarmiento, de Piquillín, provincia de Córdoba, Argentina, y de la Escuela Rural Payán, del municipio de Córdoba, departamento de Nariño, Colombia, participaron del primer encuentro virtual del programa de intercambio educativo y cultural Mi Córdoba se llama como la tuya.
Durante la actividad, los alumnos presentaron los lugares donde viven y conversaron sobre sus costumbres, tradiciones y formas de vida. El encuentro constituyó la primera experiencia piloto de esta iniciativa educativa impulsada por la Red Internacional de las Córdobas del Mundo.
De un libro a una experiencia de intercambio internacional
Antes del encuentro, los estudiantes de ambas instituciones leyeron Mi Córdoba se llama como la tuya, un libro escrito por Paz Casas Nóblega que invita a descubrir diferentes territorios del mundo que comparten el nombre Córdoba.
A través de relatos, mapas, curiosidades y desafíos, la obra recorre ocho lugares llamados Córdoba ubicados en Argentina, España, Colombia, Venezuela y México. Sus páginas presentan aspectos de su historia, paisajes, costumbres, músicas, sabores y formas de hablar, y proponen reconocer semejanzas y diferencias entre comunidades con identidades propias, pero unidas por un mismo nombre.
El libro busca despertar la curiosidad por otras culturas y, al mismo tiempo, poner en valor la identidad del lugar que habita cada niño. Su lectura fue el punto de partida para que los estudiantes conocieran las otras Córdobas, observaran su propio entorno y prepararan preguntas para compartir con sus pares.
Un encuentro entre dos Córdobas
La experiencia fue coordinada por Paz Casas Nóblega, directora de la Red Internacional de las Córdobas del Mundo, junto con las docentes Gabriela Valverde, de Piquillín, y Dayra Bastidas, de Córdoba, Nariño.
Después de trabajar el libro en las aulas, los dos grupos se encontraron virtualmente para conversar sobre sus territorios, tradiciones, leyendas, fiestas, música, comidas típicas y lugares característicos.
Los estudiantes también quisieron saber por qué sus territorios se llaman Córdoba, cómo son sus escuelas, a qué juegan durante los recreos y qué actividades realizan después de clases.
Lo que descubrieron los estudiantes
Los chicos de Piquillín comenzaron presentando su pueblo: contaron que tiene alrededor de 1.700 habitantes y que está cerca de la ciudad de Córdoba, la capital provincial donde viven más de un millón y medio de personas. También compartieron algunas cosas de su vida cotidiana: les gusta mucho jugar al fútbol y disfrutan comidas como el asado, las empanadas, los fritos y los alfajores, además de tomar mate.
Cuando hablaron de música, nombraron el cuarteto y el tango. También les contaron a sus nuevos compañeros colombianos que cada 13 de octubre celebran el aniversario de Piquillín y que en febrero festejan el carnaval.
Los niños de Córdoba, Nariño, explicaron que viven en una comunidad indígena del sur de este departamento colombiano, rodeada de montañas y caminos rurales, en la región de los Andes. Allí viven alrededor de 16.000 personas y conservan muchas costumbres de los pueblos originarios.
Entre sus celebraciones nombraron el Inti Raymi, una antigua fiesta dedicada al Sol y al agradecimiento por las cosechas. También contaron que realizan la danza de los Males y la danza de los Sanjuanes, con trajes llenos de colores y música de tambores y vientos.
A la hora de hablar de sabores, mencionaron el cuy asado, el frito pastuso, los frijolitos, las empanadas de añejo y el pan de maíz. También invitaron a conocer paisajes como la cascada de Santa Brígida y el mirador de Payán. Además, compartieron algunas de sus leyendas, como la Viuda, la Vieja del Monte y la Puerca Encadenada.
Un nombre que los une
Durante la conversación, los chicos descubrieron que los territorios a los que pertenecen comparten el nombre Córdoba, aunque lo recibieron en distintos momentos y por diferentes motivos.
La ciudad de Córdoba, capital de la provincia argentina del mismo nombre, fue fundada en 1573 por el español Jerónimo Luis de Cabrera como Córdoba de la Nueva Andalucía. El municipio colombiano, antiguamente llamado Males, recibió el nombre de Córdoba en homenaje a José María Córdova, uno de los protagonistas de la independencia de Colombia.
También encontraron una diferencia que les llamó la atención: quienes viven en la provincia de Córdoba, Argentina, son cordobeses, mientras que los habitantes de Córdoba, Nariño, se llaman cordobeños.
Así, entre preguntas, historias y palabras nuevas, comenzó un intercambio educativo y cultural entre dos comunidades alejadas por miles de kilómetros, pero unidas por un mismo nombre.
Una invitación a nuevas escuelas
A partir de esta primera experiencia piloto, la Red Internacional de las Córdobas del Mundo buscará incorporar nuevas instituciones y replicar la propuesta en otros territorios hispanohablantes llamados Córdoba.
Las escuelas interesadas en participar en futuros intercambios pueden encontrar más información en www.hermanamientosliterarioseditora.com o comunicarse a través de la cuenta de Instagram @lascordobasdelmundo.
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